Por el Profesor Lic. Esp. Jesús Carrete Esquivel
Capitulo l
La actividad física, es considerada como una herramienta con resultados positivos en la promoción de la salud, y que con el tiempo se ha convertido en una estrategia efectiva y de bajo costo para contrarrestar la problemática que gira en torno al sedentarismo (característica frecuente entre las personas mayores). Es por esto, que la actividad física se debe promover entre las personas, especialmente en la tercera edad, mediante diversos programas dando a conocer así, sus beneficios (físicos, mentales y sociales).
Los resultados que se obtendrían al realizar ejercicio de forma regular, contribuyendo de esta forma a una mejora de la calidad de vida. El objetivo principal para muchas personas de edad avanzada, es mantener un estilo de vida independiente y sana, que les permita participar en las actividades diarias funcionales, de ocio y de socialización.
Es importante concienciar a este grupo poblacional de los beneficios del ejercicio físico en la consecución de este objetivo primario y de muchos objetivos específicos individuales. Es responsabilidad del médico y de las personas encargadas del cuidado de la salud de los adultos mayores, evaluar el nivel de su capacidad físico-funcional y su estado de salud, antes de iniciarlos en un programa de educación física.
Con la práctica sistemática de ejercicios físicos se obtendrían beneficios a largo plazo, como:
- Mejorar la calidad de vida de la persona a través del desarrollo y mejora de la condición física general y de otras condiciones de tipo adaptativo.
- Prevenir y retardar la aparición de lesiones y enfermedades ocasionadas con el proceso de envejecimiento.
- Disminuir la aparición de sintomatología de aquellas enfermedades o alteraciones ya existentes y disminuir la velocidad de desarrollo de una patología.
- Mejora de los parámetros específicos que determinan la condición física (resistencia aeróbica, fuerza muscular, flexibilidad y coordinación).
