Por el Profesor Lic. Esp. Jesús Carrete Esquivel
Capitulo ll
Habitualmente se creía que cuando se llega a la vejez, las personas mayores se ven enfrentadas a múltiples complicaciones que alteran tanto su salud física como mental, lo que los conduce a padecer una disminución o incapacidad para poder llevar a cabo las tareas básicas de la vida diaria con normalidad. Pero al contrario hoy en día se considera que este grupo etario se ha adaptado al paso de los años a tener una mejor integración dentro de sus familias y participación en la comunidad. De esta manera se han transformado en potenciales recursos para la sociedad a través de actividades remuneradas y voluntarias según sus necesidades, deseos y capacidades manteniendo activo su potencial de bienestar físico, social y mental durante el transcurso los años de vida.
La formulación de un programa de ejercicios para una persona anciana, también requiere una comprensión y una clarificación de los objetivos de trabajo. El objetivo principal para muchas personas de edad avanzada, es mantener un estilo de vida independiente y sana que les permita participar en las actividades diarias funcionales, de ocio y de socialización. Es importante concienciar a este grupo poblacional de los beneficios del ejercicio físico en la consecución de este objetivo primario y de muchos objetivos específicos individuales.
Adaptar específicamente el ejercicio a la persona favorecerá que esta se sienta confortable con la práctica, es en sí mismo un condicionante motivacional, puesto que el participante puede observar la constante mejora y evolución de su condición física. Para que esto suceda es imprescindible una correcta evaluación. Organizar correctamente las cargas de trabajo y los descansos. De esa manera, el organismo tiene capacidad de reacción ante el estrés generado con el ejercicio y puede sobreponerse aumentando con ello su nivel de condición física.
